3. Tsuguharu Foujita (1886-1968) Foujita El Gato Por María Gainza ¡Oh, qué tierno!, suspiran las mujeres que lo ven pasear por la cubierta del Mishima-maru que une Japón con Europa. Es un japonés de ojos rasgados como hojitas de bambú. Lleva un traje color ciruela, un casco salacot de esos usados por los colonialistas británicos en tierras tropicales y un collar de esmeraldas al cuello, uno de sus tantos vestuarios que causará admiración. Ha nacido en Tokio en 1886, cerca de donde el río Sumida pega una curva brusca y la marea se vuelve impredecible. De su padre, general de la armada imperial, heredó la urgencia por hacer algo útil de su vida; de su madre, muerta cuando él tenía cinco años, el desapego. Pero el joven quiere ser artista y lo que enciende la mecha de su ambición es Europa. Cuando después de la Restauración Meiji, las imágenes de Occidente empiezan a circular por Japón, el aspirante a pintor del mundo flotante se deslumbra con el óleo y las vanguardias. En su país s...